jueves, 18 de noviembre de 2010

Blog: Año Cuatro


Cuando los seres humanos dan orden a su pensar y se asignan la tarea de ponerlo por escrito, contribuyen a la formación y crecimiento propio, pero en el paquete vienen incluidos aquellos con quienes sus escritos hacen contacto.

De manera conciente o no, el que escribe piensa dos veces, y al hacerlo transforma. Por ello la importancia de cuidar lo que se expone, sin privar la libre expresión, pero tampoco convertirla en un acto de frivolidad.

Posiblemente no he contribuido gran cosa con este ejercicio que hoy cumple su cuarto año, pero en mi propósito siempre he tratado de poner orden, o como dijo una mente muy noble: "normar lo que pienso". Espero que desde donde me encuentre en todo lugar y momento, jamás pierda el juicio de esto y la convicción por esto.

Hoy le doy gracias a mi Dios por dejarme vivir, por regalarme una habilidad (o al menos hacerme creer que la tengo), y por darme valor para publicar lo que rondó varias veces por la mente, lo que se pensó más de una vez; por todas aquellas palabras que formaron oraciones y párrafos que generaron una opinión, alegría, desanimo, ubicación, tristeza, acuerdo, emoción... cambio.

Las palabras jamás son tiradas al vacío sin que al menos una persona las haya rescatado, siempre habrá alguien que les de importancia y un efecto resonante.

Un servidor es feliz sabiendo que sus pensamientos aquí emitidos jamás han topado con pared ya que este es un blog leído practicamente por amigos.

Yo les agradezco a ustedes: mis amigos, por leer tanta divergencia en esta miscelánea, y sobre todo por ser amigos, eso es lo más valioso de todo. Hace cuatro años inicié con esta hoja electrónica (que sobrevive a las redes sociales), y espero que mi Dios al menos me brinde un quinto para compartir con ustedes.

Volar todos pueden, Todos Podemos. Buen día.



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