lunes, 10 de diciembre de 2007

La paz de los sepulcros

Autor: Jorge Volpi.

“Una novela profética.... de un México muy predecible”.
Por: Jorge Castro.
jcastro9@gmail.com

“A veces la muerte inmortaliza: así pense al verlos con el espanto y con la indiferencia que me revisten desde hace años; a veces la muerte vuelve célebre a quien la ha sufrido”.

“La paz de los sepulcros” fue escrita en 1995 por Jorge Volpi, y reeditada este 2007 con el sello Seix Barral. En esta obra, el autor narra una crónica de eventos trágicos en la vida de un periodista; los cuales, van de la mano con la estabilidad y la opinión pública de una gran sátira llamada “México y su clase política”, definitivamente dos fábulas muy trágicas... y bien conocidas por uno que otro.

La historia es narrada por: Agustín Oropeza (protagonista), quien es periodista de un diario amarillista llamado: “Tribuna del escándalo”. Todo inicia cuando Oropeza cubre el asesinato de “Alberto Navarro”, Ministro de Justicia de la Nación; quien es encontrado muerto en un hotel de paso, junto a otro cadaver el cual estaba decapitado.

Este homicidio iba a mover un sin número de piezas de ajedrez, en lo que sería el próximo sexenio presidencial; debido a que Navarro era uno de los candidatos fuertes para ocupar la máxima silla. Pero en Agustín se despierta una inquietud mayor, cuando identifica que el cuerpo decapitado se trata de un amigo cercano en su infancia: “Ignacio Santillan”, a quien lo reconoce por un anillo que el cadaver llevaba puesto.

De ahí comienza la parte medular de esta trama (e inica rapido porque estoy hablando de las primeras páginas), ¿que hacía Ignacio en un cuarto de hotel con el Ministro?; y ¿por qué se esos brutales asesinatos?...sobre todo el de su amigo, de quien por cierto nadie sabía del paradero de su cabeza.

El protagonista fastidiado en cierta medida por el periodismo amarillo que ejercía, y muy consternado por el brutal homicidio de su amigo Ignacio; inicia por su cuenta una investigación exahustiva, sobre el mismo Nacho (¿que había sido de él en todos esos años que no lo vió?) y la relación que tenía este con las altas esferas de la política nacional.

El autor nos dá un breve paseo por los bajos mundos de la política mexicana: “los secretos a voces, y la información no oficial”, así como por todas esas redes de clandestinidad gubernamental, que por desgracia ya las vemos como si fueran algo inherentes en esos ámbitos; como lo son: “las redes de poder, sectas (esta parte es buenísima), redes de prostitución infantil y mayor (por las características que aquí se menciona, creo que se refiere en especifico al caso de Sergio Andrade), los grupos guerrilleros del país (como el ejercito Zapatista) y mucho más.

Todo esto se podría leer como muy “esnob” por parte de Volpi, ya que solo se encargó de repetir lo que yá aconteció en nuestra realidad solo cambiando los nombres; pero NO ES ASÍ, el mérito del autor es publicar esta novela en 1995, y por increible que parezca, según palabras del mismo en la sinopsís que viene en este libro; comenta que su primer manuscrito narraba el asesinato del candidato del PRI a la presidencia de México, y menos de un mes posterior a que termina dicho escrito, cayó asesinado “Luis Donaldo Colosio” en la ciudad de Tijuana.

Y pues por todo lo demás, que decir de casos como el de “Trevi-Andrade”, o el de “Camel Nacif - Marío Marín - y la periodista Lidia Cacho”, y todas las figuras políticas que salieron evidenciadas en su inevestigación periodística que presentó esta última, en su libro “Los demonios del Eden”.

Cabe destacar que dicha obra surge debído a la experiencia adquirida por parte del autor,
quien trabajó dos años para la Procuraduria General de Justicia del Distrito Federal, y en la Procuraduria General de Justicia de la Republica. Donde por supuesto, se rodeo de toda clase de gente bonita como: policías, judiciales, políticos de toda clase y acontecimientos que eran impactantes para Volpi (como el conflicto en Chiapas). Esto, sumado a la efervecencia que se vivía en aquellos ayeres, con el país saliendosé prácticamente de las manos al presidente Salinas de Gortari.

Le recomiendo esta obra por tres razones: uno, porque a pesar de ser ficción no tiende a la fantasía; dos, son temas muy complejos narrados de manera exquisita (maneja un lenguaje muy claro y directo); tres, Jorge Volpi es un escritor mexicano de los que vale la pena revisar toda su obra, además de su trabajo como periodista/analista, principalmente en “Proceso”. Y una cuarta razón, sería que esta novela posee un final maravilloso... muy a la “mexicana”.

“La paz de los sepulcros” en su nueva versión ya no resulta profética, y en mutuo acuerdo con el autor; coincido que esta se ha convertido en una obra de corte histórico; como una novela violenta y delirante, de un México que usted no debe dejar de re-conocer y leerlo a conciencia.

¡A leer!... Buen día.
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Lo mejor de leer, es todo lo que nos brinda... entre algunas cosas, otorga la oportunidad de aprender a estructurar el pensamiento; también ayuda a emitir mensajes de una manera mas eficiente. Pero sobre todo, la lectura es un hábito que se debe fomentar entre todos aquellos que tienen interés por escribir; ya que esto trae por default una mejor redacción y expresión de ideas.
Por ello, hice un pequeño glosario de palabras... o escrito de mejor manera, “un altar a mi ignorancia”, que encontré en este último libro que les he presentado (“La paz de los sepulcros”). Algunas palabras las llegué a escuchar alguna vez en lo que llevo de vida (admito que no procuré buscar en esos momentos sus respectivos significados), otras; en definitiva nunca las había escuchado o leído... por ello, pongo aquí una evidencia de cuán ignorante soy (Ojo, no estan clasificadas en orden alfabetico, sino por orden personal de ignorancia)
coetáneo, a.
(Del lat. coaetanĕus).
1. adj. De la misma edad.
2. adj. contemporáneo.
taumaturgo, ga.
(Del gr. θαυματουργός).
1. m. y f. mago (‖ persona que practica la magia).
abyecto, ta.
(Del lat. abiectus, part. pas. de abiicĕre, rebajar, envilecer).
1. adj. Despreciable, vil en extremo.
2. adj. desus. humillado (‖ abatido en el orgullo).
eufemismo.
(Del lat. euphemismus, y este del gr. εὐφημισμός).
1. m. Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante
reticencia.
(Del lat. reticentĭa, de retĭcens, reticente).
1. f. Efecto de no decir sino en parte, o de dar a entender claramente, y de ordinario con malicia, que se oculta o se calla algo que debiera o pudiera decirse.
2. f. Reserva, desconfianza.
3. f. Ret. Figura que consiste en dejar incompleta una frase o no acabar de aclarar una especie, dando, sin embargo, a entender el sentido de lo que no se dice, y a veces más de lo que se calla.
entelequia.
(Del lat. entelechĭa, y este del gr. ἐντελέχεια, realidad plena alcanzada por algo).
1. f. En la filosofía de Aristóteles, fin u objetivo de una actividad que la completa y la perfecciona.
2. f. irón. Cosa irreal.
hemofilia.
(De hemo- y -filia).
1. f. Med. Enfermedad hereditaria, caracterizada por la deficiencia en los mecanismos de coagulación de la sangre, lo que motiva que las hemorragias sean copiosas y difíciles de detener
connivencia.
(Del lat. conniventĭa).
1. f. Disimulo o tolerancia en el superior acerca de las transgresiones que cometen sus subordinados contra las reglas o las leyes bajo las cuales viven.
2. f. confabulación.

fruición.
(Del lat. fruitĭo, -ōnis).
1. f. Goce muy vivo en el bien que alguien posee.
2. f. Complacencia, goce. El malvado tiene fruición en ver llorar.
cisticerco.
(Del gr. κύστις, vejiga, y κέρκος, cola).
1. m. Larva de tenia, que vive encerrada en un quiste vesicular, en el tejido conjuntivo subcutáneo o en un músculo de algunos mamíferos, especialmente del cerdo o de la vaca, y que, después de haber pasado al intestino de un hombre que ha comido la carne cruda de este animal, se desarrolla, adquiriendo la forma de solitaria adulta.
tropelía.
(De tropel).
1. f. Atropello o acto violento, cometido generalmente por quien abusa de su poder.
2. f. Aceleración confusa, desordenada e incluso violenta.
3. f. desus. Arte mágica que muda las apariencias de las cosas.
4. f. desus. Ilusión, falsa apariencia.
fútil.
(Del lat. futĭlis).
1. adj. De poco aprecio o importancia.
intrusarse.
(De intruso).
1. prnl. p. us. Apropiarse, sin razón ni derecho, de un cargo, una autoridad, una jurisdicción, etc.
barahúnda.
(De or. inc.; cf. port. barafunda, y fr. baragouin).
1. f. Ruido y confusión grandes.
hosco, ca.
(Del lat. fuscus, oscuro).
1. adj. Dicho del color moreno: Muy oscuro, como suele ser el de los indios y mulatos.
2. adj. Ceñudo, áspero e intratable.
3. adj. Dicho del tiempo, de un lugar o de un ambiente: Poco acogedor, desagradable, amenazador.
ciclotimia.
(Del gr. κύκλος, círculo, y θυμός, ánimo).
1. f. Med. psicosis maníaco-depresiva.
entomología.
(Del gr. ἔντομον, insecto, y -logía).
1. f. Parte de la zoología que trata de los insectos.
circunspección.
(Del lat. circumspectĭo, -ōnis).
1. f. Prudencia ante las circunstancias, para comportarse comedidamente.
2. f. Seriedad, decoro y gravedad en acciones y palabras.
bonhomía.
(Del fr. bonhomie).
1. f. Afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento.
exangüe.
(Del lat. exsanguis).
1. adj. Desangrado, falto de sangre.
2. adj. Sin ninguna fuerza, aniquilado.
3. adj. muerto (‖ sin vida).
rictus.
(Del lat. rictus, boca entreabierta).
1. m. Aspecto fijo o transitorio del rostro al que se atribuye la manifestación de un determinado estado de ánimo.
2. m. Med. Contracción de los labios que deja al descubierto los dientes y da a la boca el aspecto de la risa.
tanatorio.
(Del gr. θάνατος, muerte).
1. m. Edificio en que son depositados los cadáveres durante las horas que preceden a su inhumación o cremación.
lúgubre.
(Del lat. lugŭbris).
1. adj. fúnebre (‖ muy triste).
2. adj. Sombrío, profundamente triste.
mausoleo.
(Del lat. Mausolēum, sepulcro de Mausolo, rey de Caria).
1. m. Sepulcro magnífico y suntuoso.
hipérbole.
(Del lat. hyperbŏle, y este del gr. ὑπερβολή).
1. f. Ret. Figura que consiste en aumentar o disminuir excesivamente aquello de que se habla. Era u. t. c. m.
2. f. Exageración de una circunstancia, relato o noticia.
decantar1.
(Del lat. decantāre).
1. tr. Propalar, ponderar, engrandecer.

decantar2.
(De de- y canto, ángulo, esquina).
1. tr. Separar un líquido del poso que contiene, vertiéndolo suavemente en otro recipiente.
2. tr. Quím. Separar sustancias no miscibles de diferente densidad en un medio líquido. U. t. c. prnl.
3. intr. ant. Desviarse, apartarse de la línea por donde se va.
4. prnl. Inclinarse, tomar partido, decidirse.

boyante1.
(Del ant. part. act. de boyar).
1. adj. Que tiene fortuna o felicidad creciente.
2. adj. Mar. Dicho de un buque: Que por llevar poca carga no cala todo lo que debe calar.
3. adj. desus. Que boya.

boyante2.
(De buey1).
1. adj. Dicho de un toro: Que acomete de modo franco.
bípedo, da.
(Del lat. bipĕdus).
1. adj. De dos pies. U. t. c. s. m.
2. m. Conjunto de dos remos de un cuadrúpedo.
minucia.
(Del lat. minutĭa, pequeñez).
1. f. Menudencia, cortedad, cosa de poco valor y entidad.
2. f. pl. Diezmo que como pie de altar se pagaba de las frutas y producciones de poca importancia.
arcano, na.
(Del lat. arcānus).
1. adj. Dicho especialmente de las cosas: Secretas, recónditas, reservadas.
2. m. Secreto muy reservado y de importancia.
3. m. Misterio, cosa oculta y muy difícil de conocer.
desdeñar.
(Del lat. dedignāre).
1. tr. Tratar con desdén a alguien o algo.
2. prnl. p. us. Tener a menos el hacer o decir algo, juzgándolo por indecoroso.
primigenio, nia.
(Del lat. primigenĭus).
1. adj. Primitivo, originario.
diurno, na.
(Del lat. diurnus).
1. adj. Perteneciente o relativo al día.
2. adj. Bot. Dicho de una planta: Que solo de día tiene abiertas sus flores.
3. adj. Zool. Dicho de un animal: Que busca el alimento durante el día.
4. m. Libro de rezo eclesiástico, que contiene las horas menores desde laudes hasta completas.
fauces.
(Del lat. fauces).
1. f. pl. Parte posterior de la boca de los mamíferos, que se extiende desde el velo del paladar hasta el principio del esófago.
fragor.
(Del lat. fragor, -ōris).
1. m. Ruido estruendoso.
languidez.
(De lánguido).
1. f. Flaqueza, debilidad.
2. f. Falta de espíritu, valor o energía.
nimiedad.
(Del lat. nimiĕtas, -ātis).
1. f. Pequeñez, insignificancia.
2. f. Exceso, demasía.
3. f. Prolijidad, minuciosidad.
atisbar.
(De or. inc., quizá metát. jergal de avistar).
1. tr. Mirar, observar con cuidado, recatadamente.
2. tr. vislumbrar (‖ ver tenue o confusamente).
3. tr. vislumbrar (‖ conocer por indicios, conjeturar).
epígono.
(Del gr. ἐπίγονος, nacido después).
1. m. Hombre que sigue las huellas de otro, especialmente el que sigue una escuela o un estilo de una generación anterior.
pigmeo, a.
(Del lat. pygmaeus, y este del gr. πιγμαῖος).
1. adj. Se dice de cierto pueblo fabuloso y de cada uno de sus individuos, los cuales, según la antigua poesía griega, no tenían más de un codo de alto, si bien eran muy belicosos y hábiles flecheros. U. t. c. s.
2. adj. Muy pequeño. Apl. a pers., u. t. c. s. U. t. en sent. despect.
3. m. y f. Individuo perteneciente a los pueblos enanos que viven en las selvas de la región ecuatorial de África y en grupos aislados en Borneo y Nueva Guinea.
vehemente.
(Del lat. vehĕmens, -entis).
1. adj. Que tiene una fuerza impetuosa. Un discurso vehemente.
2. adj. Ardiente y lleno de pasión.
3. adj. Dicho de una persona: Que obra de forma irreflexiva, dejándose llevar por los impulsos.
picaporte.
(Del cat. picaportes, aldaba).
1. m. Instrumento para cerrar de golpe las puertas y ventanas.
2. m. Llave con que se abre el picaporte.
3. m. llamador (‖ aldaba).
~ de resbalón.
1. m. Especie de cerradura cuyo pestillo entra en el cerradero y queda encajado por la presión de un resorte.
ambages.
(Del pl. lat. ambāges).
1. m. pl. Rodeos de palabras o circunloquios. Se lo dijo sin ambages.
2. m. p. us. Rodeos o caminos intrincados, como los de un laberinto.
circunloquio.
(Del lat. circumloquĭum).
1. m. Rodeo de palabras para dar a entender algo que hubiera podido expresarse más brevemente.
cortapisa.
(Del cat. ant. cortapisa).
1. f. Condición o restricción con que se concede o se posee algo.
2. f. Obstáculo, dificultad. U. m. en pl.
3. f. Adorno y gracia con que se dice algo.
4. f. Guarnición de diferente tela que se ponía en ciertas prendas de vestir.
perorata.
(De perorar).
1. f. Oración o razonamiento molesto o inoportuno.
aluvión.
(Del lat. alluvĭo, -ōnis).
1. m. Avenida fuerte de agua.
2. m. Sedimento arrastrado por las lluvias o las corrientes.
3. m. Afluencia grande de personas o cosas. Un aluvión de insultos
4. m. Der. Accesión paulatina, perceptible con el tiempo, que en beneficio de un predio ribereño va causando el lento arrastre de la corriente.
de ~.
1. loc. adj. Dicho de un terreno: Que queda al descubierto después de las avenidas, o que se forma lentamente por los desvíos o las variaciones en el curso de los ríos.
2. loc. adj. Improvisado, heterogéneo, superficial, inmaduro
diurno, na.
(Del lat. diurnus).
1. adj. Perteneciente o relativo al día.
2. adj. Bot. Dicho de una planta: Que solo de día tiene abiertas sus flores.
3. adj. Zool. Dicho de un animal: Que busca el alimento durante el día.
4. m. Libro de rezo eclesiástico, que contiene las horas menores desde laudes hasta completas.
pudendo, da.
(Del lat. pudendus).
1. adj. Torpe, feo, que debe causar vergüenza.
2. m. ant. miembro viril.
parsimonia.
(Del lat. parsimonĭa).
1. f. Lentitud y sosiego en el modo de hablar o de obrar; flema, frialdad de ánimo.
2. f. Frugalidad y moderación en los gastos.
3. f. Circunspección, templanza.
obnubilar.
(Del lat. obnubilāre).
1. tr. nublar (‖ ofuscar o confundir). U. t. c. prnl.
2. tr. embelesar. U. t. c. prnl.
3. tr. nublar (‖ enturbiar la visión). U. t. c. prnl.
macarrónico, ca.
1. adj. Dicho del latín: Usado de forma burlesca y defectuosa.
2. adj. Dicho de otras lenguas: Usadas de forma notoriamente incorrecta.
rampante.
(Del fr. rampant, der. del fr. ant. ramper, trepar, y este del franco *hrampôn, encoger, arrugar; cf. a. al. ant. hrimpfan, ingl. ant. hrimpan).
1. adj. Se dice del león o de otro animal cuando está en el campo del escudo de armas con la mano abierta y las garras tendidas en ademán de agarrar o asir.
2. adj. Ganchudo, como las uñas del león rampante.
3. adj. Trepador, ambicioso sin escrúpulos.
4. adj. Ascendente, creciente.
5. adj. Arq. Dicho de una construcción: En declive, como el arco y la bóveda que tienen sus impostas oblicuas o a distinto nivel. U. t. c. s. m.
cercenar.
(Del lat. circināre).
1. tr. Cortar las extremidades de algo.
2. tr. Disminuir o acortar. Cercenar el gasto, la familia.
admonitor.
(Del lat. admonĭtor, -ōris).
1. m. Hombre que amonesta.
2. m. En algunas comunidades, religioso que tiene a su cargo amonestar o exhortar a la observancia de la regla
acitrón.
(De citrón).
1. m. Cidra confitada.
2. m. Méx. Tallo de la biznaga mexicana, descortezado y confitado.
elipsis.
(Del lat. ellipsis, y este del gr. ἔλλειψις, falta).
1. f. Gram. Figura de construcción, que consiste en omitir en la oración una o más palabras, necesarias para la recta construcción gramatical, pero no para que resulte claro el sentido.
2. f. Gram. Supresión de algún elemento lingüístico del discurso sin contradecir las reglas gramaticales; p. ej., Juan ha leído el mismo libro que Pedro (ha leído).
devaneo.
(De devanear).
1. m. Delirio, desatino, desconcierto.
2. m. Distracción o pasatiempo vano o reprensible.
3. m. Amorío pasajero.

inmarcesible.
(Del lat. immarcescibĭlis).
1. adj. Que no se puede marchitar.
peculado.
1. m. Der. En el antiguo derecho y hoy en algunos países hispanoamericanos, delito que consiste en el hurto de caudales del erario, cometido por aquel a quien está confiada su administración.
prurito.
(Del lat. prurītus).
1. m. Deseo persistente y excesivo de hacer algo de la mejor manera posible.
2. m. Med. Comezón, picazón.
comparsa.
(Del it. comparsa).
1. f. acompañamiento (‖ conjunto de personas que en las representaciones teatrales o en los filmes figuran y no hablan).
2. f. Grupo de personas que, vestidas de la misma manera, participan en carnaval o en otras fiestas. Comparsa de estudiantes, de moros.
3. com. Participante en una comparsa.
4. com. Persona o entidad que ocupa un puesto secundario, sin protagonismo.
flirteo.
(De flirtear).
1. m. Juego amoroso que no se formaliza ni supone compromiso.
escarceo.
1. m. Movimiento en la superficie del mar, con pequeñas olas ampolladas que se levantan en los parajes en que hay corrientes.
2. m. Prueba o tentativa antes de iniciar una acción determinada.
3. m. pl. divagación.
4. m. Tanteo, incursión en algún quehacer que no es el acostumbrado.
5. m. Tentativa, intento de hacer algo sin mucha profundidad o dedicación.
6. m. Tornos y vueltas que dan los caballos cuando están fogosos o el jinete los obliga a ello.

liminar.
(Del lat. limināris).
1. adj. Perteneciente o relativo al umbral o a la entrada.
2. adj. preliminar (‖ que sirve de prólogo o proemio).
hecatombe.
(Del lat. hecatombe, y este del gr. ἑκατόμβη).
1. f. Mortandad de personas.
2. f. Desgracia, catástrofe.
3. f. Sacrificio de 100 reses vacunas u otras víctimas, que hacían los antiguos a sus dioses.
4. f. Sacrificio solemne en que es grande el número de víctimas.
ulterior.
(Del lat. ulterĭor, -ōris).
1. adj. Que está de la parte de allá de un sitio o territorio.
2. adj. Que se dice, sucede o se ejecuta después de otra cosa. Se han tomado providencias ulteriores.
nimio, mia.
(Del lat. nimĭus, excesivo, abundante, sentido que se mantiene en español; pero fue también mal interpretada la palabra, y recibió acepciones de significado contrario).
1. adj. Dicho generalmente de algo no material: Insignificante, sin importancia.
2. adj. Dicho generalmente de algo no material: Excesivo, exagerado.
3. adj. Prolijo, minucioso, escrupuloso.
asir.
(Quizá de asa).
1. tr. Tomar o coger con la mano, y, en general, tomar, coger, prender.
2. intr. p. us. Dicho de una planta: Arraigar o prender en la tierra.
3. prnl. Agarrarse de algo. Asirse de una cuerda. U. t. en sent. fig. Asirse a una idea.
4. prnl. Tomar ocasión o pretexto para decir o hacer lo que se quiere.
5. prnl. p. us. Dicho de dos o más personas: Reñir o contender, de obra o de palabra.
inmolar.
(Del lat. immolāre).
1. tr. Sacrificar una víctima.
2. tr. Ofrecer algo en reconocimiento de la divinidad.
3. prnl. Dar la vida, la hacienda, el reposo, etc., en provecho u honor de alguien o algo.
epíteto.
(Del lat. epithĕton, y este del gr. ἐπίθετον, agregado).
1. m. Adjetivo o participio cuyo fin principal no es determinar o especificar el nombre, sino caracterizarlo.
lacónico, ca.
(Del lat. Laconĭcus, y este del gr. Λακωνικός, espartano, lacedemonio).
1. adj. laconio (‖ perteneciente a Laconia).
2. adj. Breve, conciso, compendioso. Lenguaje, estilo lacónico. Carta, respuesta lacónica.
3. adj. Que habla o escribe de esta manera. Escritor lacónico. Persona lacónica.
prístino, na.
(Del lat. pristĭnus).
1. adj. Antiguo, primero, primitivo, original.

incólume.
(Del lat. incolŭmis).
1. adj. Sano, sin lesión ni menoscabo.
mayestático, ca.
(Del lat. maiestas, -ātis e ‒́ico).
1. adj. Perteneciente o relativo a la majestad.
coadyuvante.
(Del ant. part. act. de coadyuvar).
1. adj. Que coadyuva. U. t. c. s.
2. com. Der. Persona que interviene en un proceso sosteniendo la pretensión de una de las partes.
exabrupto.
(De ex abrupto).
1. m. Salida de tono, como dicho o ademán inconveniente e inesperado, manifestado con viveza.
enjuto, ta.
(Del lat. exsuctus, part. de exsugĕre, chupar).
1. adj. Delgado, seco o de pocas carnes.
2. adj. ant. Parco y escaso, tanto en obras como en palabras.
3. m. pl. Entre pastores y labradores especialmente, tascos y palos secos, pequeños y delgados como sarmientos, que sirven de yesca para encender lumbre.
4. m. Bollitos u otros bocados ligeros que excitan la gana de beber.
5. f. Arq. Triángulo o espacio que deja en un cuadrado el círculo inscrito en él.
6. f. Arq. albanega (‖ de un arco de forma triangular).
7. f. Arq. Triángulo curvilíneo de los varios que forman el anillo de la cúpula.
macilento, ta.
(Del lat. macilentus).
1. adj. Flaco y descolorido.
desdar.
(De des- y dar).
1. tr. Dar vueltas, en sentido inverso, a un manubrio, carrete o cuerda para deshacer otras vueltas anteriores.
ahíto, ta.
(Quizá del lat. infīctus, part. pas. de infigĕre, clavar o hundir en algo).
1. adj. Que padece alguna indigestión o empacho.
2. adj. Saciado, harto. U. t. en sent. fig.
3. adj. Cansado o fastidiado de alguien o algo.
4. adj. ant. Quieto, permanente en su lugar.
5. m. Indigestión, empacho.
cimbrar.
(De cimblar).
1. tr. Mover una vara larga o algo flexible, asiéndolo por un extremo y vibrándolo. U. t. c. prnl.
2. tr. Doblar o hacer vibrar algo. U. t. c. prnl.
3. tr. Mover con garbo el cuerpo al andar. U. m. c. prnl.
4. tr. coloq. Dar a alguien con una vara o palo, de modo que le haga doblar el cuerpo.
5. tr. Arq. Colocar las cimbras en una obra.
taciturno, na.
(Del lat. taciturnus).
1. adj. Callado, silencioso, que le molesta hablar.
2. adj. Triste, melancólico o apesadumbrado.
barruntar.
(Quizá del lat. promptāre, descubrir).
1. tr. Prever, conjeturar o presentir por alguna señal o indicio.
indemne.
(Del lat. indemnis).
1. adj. Libre o exento de daño.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

hijoles...una docena de 100 no me saca de la lista de ignorantes vea? Ntp, yo tam me anoto! :(

Byes now.

Jorge Castro dijo...

No, pos eso solo tu sabes... pero para salir de esa masa... hay que leer jejeje..

Bye "Almeca" SIN "O" :D

marcel dijo...

yo tmb me supe 12, quiero mi constancia.....